Universidad del Magdalena devuelve patrimonio arqueológico a guardianes del ‘Corazón del Mundo’
Fueron inicialmente 17 piezas que retornaron al territorio, preseleccionadas por los Mamos de acuerdo a la importancia de estos materiales para mantener el equilibrio del ecosistema y con la ayuda…
Universidad del Magdalena devuelve patrimonio arqueológico a guardianes del Corazón del Mundo
Fueron inicialmente 17 piezas que retornaron al territorio, preseleccionadas por los Mamos de acuerdo a la importancia de estos materiales para mantener el equilibrio del ecosistema y con la ayuda de diferentes instituciones competentes en este proceso.
El camino empezó mucho antes de que la Universidad del Magdalena llegara a la Sierra Nevada de Santa Marta. Empezó en la memoria, en el reconocimiento de una deuda histórica con el territorio y con los pueblos que lo custodian desde el origen de los tiempos.
El recorrido fue largo: un par de horas en carro, subiendo por el sector de Calabazo, dejando atrás el ruido de la ciudad y adentrándose, paso a paso, en el silencio profundo de la montaña y el sonido de un ecosistema imponente, hasta llegar a Pueblito, al resguardo Teykú Bunkwanezhaka, donde late un corazón espiritual de este territorio sagrado.
En medio del verde inmenso y el susurro del viento ancestral, el rector de la Universidad del Magdalena, doctor Pablo Vera Salazar, acompañado por un equipo interdisciplinar, fue testigo y protagonista de un momento que trasciende cualquier protocolo institucional: la reintegración de piezas líticas al territorio de donde nunca debieron salir.
“Estamos viviendo un momento histórico”, coincidieron autoridades tradicionales y representantes institucionales. Y es que no era para menos. No se trató solo de la entrega de objetos arqueológicos, sino del retorno de una parte viva del patrimonio cultural y espiritual del macizo montañoso, un gesto que busca reequilibrar el orden, el ‘Corazón del Mundo’, como lo llaman los hermanos mayores.
Las piezas como bastón ceremonial, tumas, metates, manos de moler y otros elementos cargados de significado, habían sido resguardadas por la Universidad del Magdalena desde el año 2008, cuando la concesión del Parque Tayrona determinó su salida del territorio.
Todos estos objetos hacen parte de la colección Shairama, producto de excavaciones arqueológicas que se hicieron en Pueblito en la década de 1940 a cargo del antropólogo y arqueólogo, Gerardo Reichel-Dolmatoff quien falleció en 1994.
Hoy, gracias a un proceso cuidadoso, respetuoso y articulado, regresan a su lugar de origen con el acompañamiento del Instituto Colombiano de Antropología e Historia, Parques Nacionales Naturales Territorial Caribe y las autoridades tradicionales del Resguardo Kogui-Malayo-Arhuaco.
Más allá de actos protocolarios
“Este no fue un acto administrativo más. Fue un acto de memoria. De justicia cultural. De retorno”, expresó el rector Pablo Vera Salazar.
Cada pieza fue reconocida no solo como una huella del pasado, sino como el inicio del equilibrio que vuelve a su casa, guiado por la Ley de Origen y por el ejercicio de gobierno propio de los pueblos de la Sierra Nevada de Santa Marta. Un proceso profundamente humano, espiritual y ancestral, en el que la academia se despojó de la altivez para escuchar, aprender y honrar.
Como Institución de Educación Superior, la Universidad del Magdalena expresó su profundo agradecimiento por la confianza depositada por los indígenas, en este proceso y reafirmó su compromiso con la protección del patrimonio cultural, la investigación rigurosa, el respeto por los saberes ancestrales y la defensa del territorio.